Miércoles, 14 de mayo de 2008
La señora López ha temido la rara fortuna de encontrar un taxi libre.
Pero de camino, la señora resultó tan charlatana que el taxista pierde la paciencia.
“Lo siento señora, pero no oigo nada de lo que dice, pues soy sordo como una tapia y mi audífono se ha estropeado”.
Al enterarse la señora cortó la charla. Pero apenas se bajo del coche se dio cuenta que el taxista mentía.
¿Por qué?
Piensa un poco...
Un poco más.....
Si no has podido resolver el problema a primera vista, prueba a ponerte en el lugar de la señora, reconstruyendo mentalmente toda la serie de sucesos.
- ¿Que es lo primero que haríamos al tomar un taxi?
Desde luego, decirle al conductor nuestro destino.
Pero si el taxista fuese sordo, ¿cómo podría saber adónde queremos ir? La señora, se dio cuenta de que el taxista no podía ser sordo, pues supo llevarla hasta la dirección que ella le dio.
Por: Andi | Test | Comentarios (0) | Referencias (0)
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El desván es
Un pequeño trastero donde se van amontonando chistes, crónicas, imágenes, reflexiones, textos fuera de contexto y cosillas que hay en las tres W. Todo dentro de distintos embalajes. Cosas nada fuera de lo común.




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