Viernes, 28 de septiembre de 2007
Munich celebra el Oktoberfest durante las dos últimas semanas de septiembre y hasta el primer domingo del mes de octubre. Es un acontecimiento que se organizó en 1810 por primera vez.
El origen del Oktoberfest
El día 12 de octubre de 1810 el príncipe Luis, más tarde proclamado rey Luis I., se casó con la princesa Teresa de Sajonia y Hildburghausen. Invitaron a la boda a toda la población de Munich. La fiesta se organizó en un prado en las afueras de la ciudad. Ese lugar se nombraba Theresienwiese (Prado de Teresa) en honor de la novia.
La fiesta de la boda terminó con una carrera de caballos. Entonces la familia real decidió que aquella carrera debía repetirse cada año, iniciando así la tradición de las Oktoberfeste (fiestas de octubre).
Desde aquellos tiempos la
Oktoberfest se ha convertido en la fiesta popular más grande del mundo, recibiendo visitas desde todo el planeta. Y porque la fiesta sigue organizándose en el prado Theresienwiese, el apodo bávaro muy popular de la fiesta es Wiesn.
¡Bienvenidos al Prado!
Willkommen auf der Wiesn!
Quieres comprarte algo de recuerdo del Oktoberfest
Mas cosas del Oktoberfest
Cada año el recinto del Theresienwiese acoge unos seis millones de visitantes, provenientes de todos los países del mundo. A lo largo de estas dos semanas se beben unos cinco millones de Maß (jarras) de cerveza, y se comen más de medio millón de pollos asados, 200.000 salchichas de cerdo, quince toneladas de pescado, y unos cien bueyes.
En el terreno del Theresienwiese se encuentran
catorce Bierzelte (tiendas de cerveza) enormes con unos 100.000 asientos entre todas. Uno se sienta en bancos plegables y estrechos de madera para consumir la cerveza y comerse una Brezel (una especie de rosquilla salada). A lo largo del día y con las cantidades bebidas, el ruido en las tiendas se hace casi insoportable: hay orquestas en todas las tiendas que tocan los éxitos de la temporada a todo volumen, y la gente canta -- o grita -- acompañando la música. Hay cierta clase de versos o refranes estereotipados que se repiten con frecuencia fija, levantándose todos y saltando encima de las mesas: «Oans, zwoa, drei, g'suffa!» (que es bávaro y no quiere decir nada más que «¡Uno, dos, tres, bebido!».
La cerveza
La cerveza de la Oktoberfest es algo más fuerte que la regular. Tiene unos 4% de alcohól. Se despacha en jarras de vidrio grandes de una capacidad de un litro, exclusivamente. ¡Nunca digas algo como «Sólo quiero la mitad»! Harías el ridículo, y aparte no te harían caso.
En bávaro las jarras llenas se llaman Maß, palabra que se pronuncia igual como la «más» del castellano.
La cerveza llega a las tiendas en barriles enormes de madera, que se llaman Hirschen (ciervos). Un buen camarero encargado del barríl nunca cierra la canilla. Va sustituyendo las jarras rápidamente en cuanto se llenen. Las camareras (siempre son mujeres) se las llevan a docenas a las mesas, donde las venden al pasar.¡Tenga cuidado con la cerveza! Entra muy bien y dentro de las tiendas, con tanta música y bailar no notará los efectos. Pero en cuanto sales afuera, ya verás. La prueba de lo dicho se encuentra en las estadísticas de la Cruz Roja: cada año bastantes personas tienen que ingresar en hospitales por abuso alcohólico excesivo en la Oktoberfest.
Pero la Oktoberfest no sólo se define por la cerveza, aunque muchos vengan con el propósito fijo de emborracharse. Antes de que la primera gota de cerveza salga de los barriles, la fiesta se inicia con la Entrada de los Hospederos: se trata de un desfile largo de carros cargados de barriles de cerveza, adornados de flores, y tirados por atelajes de caballos. En los carros están los dueños de las tiendas de cerveza, saludando al público y tirándoles bombones a los niños.
Hay otros acontecimientos públicos que valen la pena asistirlos. En uno de los domingos siempre se organiza un concierto de música popular bávara. La fecha concreta depende del tiempo. Atender al concierto es un deber para los aficionados a la música popular.
Por supuesto no se debe olvidar de los feriantes. Cada año atraen al público con unas novedades espectaculares. Y la gente hace cola para poder subir a la versión más moderna del tóbogan, o asustarse en el túnel de la bruja más sofisticado.
Pero también hay feriantes de fama histórica: el Flohzirkus (exhibición de pulgas amaestradas) por ejemplo sólo permite unas diez personas a la vez. En un tablero pequeño hay pulgas que casi no se ven, pero que tiran carros de tamaños mucho más grandes que ellas. El domador le cuenta que a la hora de comer se las mete en el brazo a las pulgas y le enseñara las mordeduras pequeñitas.
Por: Andi | Chismes | Comentarios (0) | Referencias (0)