Sábado, 01 de abril de 2006
La disciplina en el monasterio era muy estricta.
La ley de silencio obligaba a los hermanos a mantener silencios durante 10 años. Después de los cuales cada monje tenía el derecho de decir dos palabras únicamente.
Así cuando al hermano Hans le llego el turno de hablar con su superior.
Hans dijo – Cama dura.
Ya veo - respondió su superior.
Diez años más tarde, el hermano Hans se reúne de nuevo con su superior.
Y cuales son las dos palabras.
¿Que quieres decir esta vez?
- Le pregunto el superior a Hans.
Comida mala - dijo Hans.
Ya veo, dijo de nuevo el superior.
Pasaron otros diez años y cuando al hermano Hans le preguntaron sus dos palabras, dijo:
– Me voy
Bueno no me sorprende respondió el superior, pues tu no haces sino quejarte todo el tiempo.
Aunque puede ser chistoso, te ocurre a veces?
Que en vez de valorar las lecciones y ganancias de los momentos difíciles lo que haces es pensar en la comodidad o en hacer más importante tu opinión. Así desperdicias los tesoros que has logrado con tu esfuerzo.
Por: Andi | Con la iglesia hemos topado, Sancho | Comentarios (0) | Referencias (0)
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El desván es
Un pequeño trastero donde se van amontonando chistes, crónicas, imágenes, reflexiones, textos fuera de contexto y cosillas que hay en las tres W. Todo dentro de distintos embalajes. Cosas nada fuera de lo común.




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